Quienes nos dedicamos a la práctica clínica e institucional solemos mirar con natural recelo las soluciones tecnológicas que prometen revolucionar la medicina de la noche a la mañana. En los últimos años, hemos asistido a la entrada a gran escala de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) especializadas en el ámbito clínico (como OpenEvidence o UpToDate Expert AI), amparadas bajo la promesa de que su entrenamiento específico en corpora médicos les otorgaba una precisión