En la práctica clínica actual, existe una tendencia comprensible a evaluar el deterioro cognitivo a través de lo que el paciente ya no puede evocar de forma consciente: un nombre, una fecha o un recuerdo reciente. Cuando las enfermedades neurodegenerativas alcanzan estadios avanzados, asumimos con cierta resignación que la capacidad de aprendizaje y reconocimiento se ha extinguido por completo. Sin embargo, la neurociencia nos demuestra que el cerebro dañado guarda secretos e