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Por qué la memoria afectiva resiste en el Alzheimer avanzado.

  • Foto del escritor: David A. Perez Martinez
    David A. Perez Martinez
  • 2 jul
  • 3 min de lectura

En la práctica clínica actual, existe una tendencia comprensible a evaluar el deterioro cognitivo a través de lo que el paciente ya no puede evocar de forma consciente: un nombre, una fecha o un recuerdo reciente. Cuando las enfermedades neurodegenerativas alcanzan estadios avanzados, asumimos con cierta resignación que la capacidad de aprendizaje y reconocimiento se ha extinguido por completo.


Sin embargo, la neurociencia nos demuestra que el cerebro dañado guarda secretos evolutivos fascinantes. Un reciente estudio publicado en el Journal of Alzheimer's Disease (mayo de 2026) por las investigadoras Ingrid Hennebert y Christine Vanessa Cuervo-Lombard aporta una evidencia clave: los mecanismos de reconocimiento implícito, aquellos vinculados a las emociones y al afecto, permanecen preservados incluso en fases de profundo declive cognitivo.


Infografia sobre como el afecto y la memoria emocional perdura a pesar del avance de la enfermedad de Alzheimer

El experimento: ¿nos reconocen aunque no recuerden nuestro nombre?


Para demostrarlo, el equipo de investigación analizó a 40 pacientes con trastornos neurocognitivos mayores avanzados en centros de larga estancia. Se diseñó un protocolo de 11 sesiones donde los residentes interactuaban con un examinador desconocido bajo dos entornos estrictamente controlados:

  • Condición emocional positiva: Interacciones marcadas por la calidez, la sonrisa, el contacto visual y expresiones de afecto.

  • Condición emocional neutra: Interacciones puramente profesionales, distantes y basadas en hechos.


Los resultados revelaron que, aunque los pacientes presentaban severas dificultades para expresarse, la condición emocional positiva multiplicó de forma significativa las conductas de reconocimiento. Además, al llegar a la última sesión, los pacientes mostraban una clara familiaridad con el examinador positivo. Habían aprendido implícitamente a confiar en él.


La explicación neurobiológica: la resistencia de la amígdala


¿Cómo es posible que una persona que no recuerda qué ha comido hace diez minutos reconozca la calidez de un terapeuta o un familiar? La respuesta está en la propia anatomía del cerebro.


Mientras que el alzhéimer destruye de forma temprana los circuitos del hipocampo (la centralita de la memoria explícita y los datos de la vida diaria), las estructuras subcorticales como la amígdala y las vías corticolímbicas (encargadas del procesamiento emocional) muestran una notable resistencia a la neurodegeneración. El cerebro ya no puede almacenar el dato, pero sigue guardando la emoción que ese dato le produjo.


Aplicación práctica en entornos asistenciales y familiares.


Este hallazgo no es solo un dato biológico interesante; es una guía de acción para profesionales y cuidadores:

  • El afecto es una herramienta clínica: La amabilidad, el tono de voz sereno y la actitud afectiva no son adornos de la asistencia; son estímulos que activan vías cerebrales sanas y reducen la agitación de forma medible.

  • La constancia genera seguridad: Dado que existe un aprendizaje implícito por repetición, la estabilidad en los equipos de enfermería y terapia es fundamental para que el paciente mantenga un entorno de familiaridad que alivie su ansiedad.

  • Un mensaje de esperanza para las familias: Nos permite ofrecer un consuelo basado en la evidencia a los familiares. Aunque su ser querido no pueda verbalizar su nombre (afasia o disnomia episódica), el registro de seguridad, paz y afecto que siente al verlos entrar por la puerta sigue completamente intacto.


Conclusión


Como suelo defender en “Cuida tu salud cerebral”, proteger nuestro capital cognitivo implica entender el cerebro en todas sus etapas. Cuando la enfermedad borra las palabras y los datos, no lo borra todo. Este estudio nos recuerda que la memoria afectiva es el último puente que resiste, y que la interacción humana adaptada y empática sigue siendo una de las terapias más valiosas de las que disponemos.

 

 

Referencias:


 


 

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