La búsqueda de intervenciones no farmacológicas en las demencias responde a una necesidad clínica de primer orden: aliviar los síntomas conductuales y afectivos sin recurrir a la sobremedicación ni comprometer la seguridad del paciente. Entre estas estrategias, las intervenciones asistidas con animales —desde visitas con perros de terapia hasta dispositivos robóticos de interacción como PARO— han generado una enorme simpatía social y profesional. Sin embargo, en el ámbito d