Cuando hablamos del tratamiento del deterioro cognitivo y la demencia, solemos pensar en medicamentos, ejercicio físico o estimulación cognitiva. Sin embargo, actividades aparentemente sencillas (jugar, cantar, escuchar música, bailar, pintar o construir historias) también pueden influir sobre la cognición, el estado emocional y la conducta. La cuestión ya no es solamente si estas actividades son beneficiosas, sino una pregunta clínicamente mucho más interesante: ¿Produce cad