top of page

¿Funcionan las terapias recreativas en personas con demencia?

  • Foto del escritor: David A. Perez Martinez
    David A. Perez Martinez
  • 25 jun
  • 6 min de lectura

Cuando hablamos del tratamiento del deterioro cognitivo y la demencia, solemos pensar en medicamentos, ejercicio físico o estimulación cognitiva. Sin embargo, actividades aparentemente sencillas (jugar, cantar, escuchar música, bailar, pintar o construir historias) también pueden influir sobre la cognición, el estado emocional y la conducta.


La cuestión ya no es solamente si estas actividades son beneficiosas, sino una pregunta clínicamente mucho más interesante: ¿Produce cada terapia recreativa un tipo diferente de beneficio? Un reciente metanálisis en red publicado en International Journal of Nursing Studies trata de responder a esta pregunta comparando la efectividad de diferentes terapias recreativas en personas con deterioro cognitivo leve o demencia.


Un estudio especialmente amplio


Los investigadores analizaron 71 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 6.692 participantes.

El trabajo emplea una metodología denominada metanálisis en red, que permite comparar simultáneamente múltiples intervenciones y estimar su eficacia relativa, aunque algunas de ellas no se hayan enfrentado directamente dentro del mismo ensayo clínico.

Esta aproximación ofrece algo más que una respuesta genérica sobre si las actividades recreativas “funcionan”. Permite explorar qué modalidad podría resultar más adecuada dependiendo del objetivo clínico prioritario:

  • mejorar la cognición global;

  • estimular la memoria o la atención;

  • reducir la ansiedad o la depresión;

  • controlar síntomas neuropsiquiátricos;

  • o mejorar la calidad de vida.


Infografia sobre el efceto de las terapias recreativas no farmacologicas en la demencia

No existe una única terapia recreativa para todos


El hallazgo más atractivo del estudio es que las distintas modalidades no parecen ser intercambiables.

Cada actividad combina de manera diferente componentes cognitivos, motores, emocionales y sociales. Por ello, sus efectos podrían variar según las capacidades que exige y el tipo de participación que genera.

Los juegos requieren atención, planificación, toma de decisiones y adaptación a reglas.

El canto combina lenguaje, memoria, ritmo, secuenciación y control respiratorio.

La danza añade coordinación motora, equilibrio, interacción social y sincronización rítmica.

La arteterapia facilita la expresión emocional, la percepción visuoespacial y la sensación de autonomía.

La música puede activar recuerdos autobiográficos y modular la respuesta emocional.

Esta diversidad permite plantear una idea sugerente: avanzar desde los talleres recreativos genéricos hacia una intervención no farmacológica más personalizada.


Juegos para la cognición global y la depresión


La terapia basada en juegos fue la intervención mejor situada para mejorar la cognición global, con un tamaño de efecto moderado-alto.

También fue la modalidad que mostró la mayor reducción de los síntomas depresivos.

Este resultado tiene cierta coherencia clínica. Los juegos pueden estimular simultáneamente varias funciones:

  • atención sostenida;

  • memoria de trabajo;

  • razonamiento;

  • planificación;

  • flexibilidad cognitiva;

  • interacción social.

Además, proporcionan objetivos inmediatos, retroalimentación y sensación de logro. En personas con apatía o síntomas depresivos, estos elementos pueden actuar como una forma de activación conductual.

No obstante, el tipo de juego es fundamental. No es equivalente realizar un juego solitario y repetitivo que participar en una actividad grupal adaptada, con dificultad progresiva y objetivos significativos.


Música para la ansiedad y la memoria diferida


La musicoterapia destacó especialmente en la reducción de la ansiedad. También mostró beneficios en memoria diferida y, de forma más moderada, en cognición global.

La música tiene una capacidad particular para acceder a circuitos emocionales y autobiográficos que pueden mantenerse relativamente preservados incluso en fases avanzadas de algunas demencias.

Una canción familiar puede desencadenar recuerdos, facilitar el contacto interpersonal y reducir la percepción de amenaza en entornos desconocidos.

Sin embargo, no toda exposición musical constituye musicoterapia. Los programas incluidos en los estudios suelen tener una estructura, una frecuencia y unos objetivos terapéuticos definidos. Reproducir música ambiental de forma indiscriminada no necesariamente produce los mismos resultados.


Cantar para la memoria inmediata y las funciones ejecutivas


Uno de los resultados más llamativos es que la terapia de canto fue la mejor posicionada para mejorar la memoria inmediata y las funciones ejecutivas.

Cantar no es una actividad pasiva. Exige mantener una secuencia, anticipar frases, ajustar el ritmo, recuperar palabras, coordinar la respiración y, en actividades grupales, sincronizarse con otras personas.

Es decir, moviliza simultáneamente sistemas de lenguaje, memoria, control motor y planificación.

Esto podría explicar que una actividad que percibimos principalmente como emocional o artística tenga también efectos sobre procesos cognitivos de alto nivel.


Danza para los síntomas neuropsiquiátricos


La danzaterapia mostró los mejores resultados para reducir el conjunto de síntomas conductuales y psicológicos asociados a la demencia.

Estos síntomas pueden incluir agitación, irritabilidad, apatía, alteraciones emocionales o conductas desorganizadas.

La danza reúne varios ingredientes potencialmente terapéuticos:

  • ejercicio físico;

  • estimulación rítmica;

  • coordinación motora;

  • interacción social;

  • expresión emocional;

  • contacto con el entorno.


Esta combinación puede resultar particularmente útil en personas que toleran mal las intervenciones excesivamente verbales o estructuradas.

No se trata necesariamente de aprender coreografías complejas. El movimiento guiado, adaptado a la capacidad funcional y acompañado de música puede ser suficiente para generar participación y bienestar.


Arteterapia para la calidad de vida


La arteterapia destacó en la mejoría de la calidad de vida. También mostró resultados favorables en cognición global, fluidez verbal y velocidad de procesamiento.

La creación artística permite expresarse sin depender exclusivamente del lenguaje. Esto puede ser especialmente relevante cuando existen dificultades para comunicar emociones, necesidades o experiencias.

Pintar, modelar o realizar una composición visual proporciona además una experiencia de elección y control. En enfermedades en las que progresivamente se pierde autonomía, preservar esa sensación de agencia puede ser terapéuticamente importante.

El valor de la actividad no reside en la calidad estética del resultado, sino en el proceso creativo y en su significado para la persona.


Historias creativas para estimular la atención


La terapia basada en la creación de historias obtuvo el mayor efecto estimado sobre la atención.

Construir o completar una historia obliga a mantener el hilo narrativo, seleccionar información relevante, integrar estímulos y anticipar una secuencia.

El resultado es interesante, aunque debe interpretarse con especial prudencia. Los tamaños de efecto muy elevados en metanálisis pueden aparecer cuando proceden de pocos estudios o de muestras pequeñas.


Por tanto, la narración creativa parece una estrategia prometedora para trabajar la atención, pero todavía necesita una confirmación más sólida.


¿Podemos hablar ya de “prescripción recreativa de precisión”?


El trabajo invita a pensar en una selección más racional de las intervenciones no farmacológicas:

Objetivo prioritario

Modalidad mejor posicionada

Cognición global

Juegos

Síntomas depresivos

Juegos

Ansiedad

Musicoterapia

Memoria inmediata

Canto

Memoria diferida

Musicoterapia

Funciones ejecutivas

Canto

Síntomas neuropsiquiátricos

Danza

Calidad de vida

Arteterapia

Atención

Historias creativas


Esta tabla es útil como orientación, pero no debe interpretarse como una guía terapéutica definitiva.


Un metanálisis en red genera rankings probabilísticos. Que una intervención ocupe la primera posición no significa necesariamente que sea claramente superior a todas las demás ni que vaya a funcionar igual en cualquier paciente.


Las principales limitaciones

 

1. Gran heterogeneidad de las intervenciones

2. Se mezclan deterioro cognitivo leve y demencia

3. Comparaciones indirectas

4. Efectos principalmente sintomáticos

5. Importancia de las preferencias personales


La verdadera precisión empieza conociendo a la persona


La principal enseñanza del estudio no debería ser que exista una actividad ganadora.

Su aportación más valiosa es recordarnos que las intervenciones no farmacológicas no son un complemento decorativo ni una forma de “mantener entretenido” al paciente.

Pueden actuar sobre objetivos clínicos concretos y deberían diseñarse con una intención terapéutica.


En la práctica, la elección podría considerar cuatro elementos:

  1. el síntoma o función que queremos abordar;

  2. el estadio y las capacidades conservadas;

  3. los intereses y la biografía de la persona;

  4. la posibilidad real de mantener la actividad de manera regular.


La mejor intervención no será siempre la que ocupe el primer puesto en un metanálisis. Será aquella que combine evidencia científica, adecuación clínica, seguridad, disfrute y adherencia.


Conclusión


Jugar, cantar, bailar, escuchar música, pintar o crear historias no son actividades equivalentes.

Este estudio sugiere que cada una puede ofrecer un perfil diferente de beneficios sobre la cognición, la conducta y el bienestar emocional de las personas con deterioro cognitivo o demencia.


Todavía no disponemos de evidencia suficiente para establecer una prescripción rígida por dominios. Pero sí existe una base razonable para abandonar los programas indiferenciados y avanzar hacia intervenciones más personalizadas, significativas y orientadas a objetivos.

Porque en la atención a la demencia no basta con preguntarnos qué actividad podemos ofrecer.


La pregunta correcta es:


¿Qué necesita esta persona, qué capacidades conserva y qué actividad puede volver a conectarla con los demás y consigo misma?




Referencias:



 






bottom of page