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¿Pueden los suplementos nutricionales mejorar la memoria y la función cognitiva?

  • Foto del escritor: David A. Perez Martinez
    David A. Perez Martinez
  • 6 ago
  • 4 min de lectura

El interés por los suplementos nutricionales para proteger la salud cerebral ha aumentado de forma considerable durante los últimos años. Vitaminas del grupo B, vitamina D, ácidos grasos omega-3 o melatonina se promocionan con frecuencia como posibles aliados frente al envejecimiento cognitivo. Sin embargo, la pregunta realmente importante es si estos productos producen una mejoría demostrable de la memoria o de otras funciones cognitivas.


Una revisión sistemática y metanálisis en red publicada en 2026 aporta nuevos datos sobre esta cuestión. El estudio reunió 41 ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 9.961 participantes, e incluyó tanto adultos cognitivamente sanos como personas con deterioro cognitivo leve. Los autores compararon 21 estrategias de suplementación y analizaron sus efectos sobre la cognición global, la memoria, la atención, la función ejecutiva, la velocidad de procesamiento y la capacidad visuoespacial.


Infografia sobre el posible beneficio de los suplementos en salud cerebral

Los beneficios parecen depender del dominio cognitivo


La principal conclusión es que ningún suplemento produce una mejoría general y uniforme de todas las capacidades cognitivas. Los resultados sugieren, más bien, que algunos nutrientes podrían ejercer efectos relativamente específicos sobre determinados dominios.


El DHA, o ácido docosahexaenoico, fue uno de los suplementos con resultados más prometedores. Se trata de un ácido graso poliinsaturado omega-3 que forma parte de las membranas neuronales y participa en la transmisión sináptica, la plasticidad cerebral y la regulación de la inflamación.


En el metanálisis, el DHA se asoció con una mejoría moderada de la memoria y mostró un efecto favorable sobre la velocidad de procesamiento de la información. Este último resultado se mantuvo al analizar exclusivamente estudios de mayor tamaño y participantes mayores de 65 años. Sin embargo, no alcanzó significación estadística cuando el análisis se restringió únicamente a personas con deterioro cognitivo leve.


La vitamina D3 mostró una posible mejoría de la función visuoespacial, es decir, de la capacidad para interpretar y manejar información visual y espacial. En algunos análisis también se observaron resultados positivos en participantes con deterioro cognitivo leve, aunque el efecto dejó de ser significativo al considerar únicamente los ensayos más grandes.


Melatonina y combinaciones de nutrientes


La melatonina administrada de forma aislada se relacionó con una mejoría de la cognición global. También destacó una combinación de DHA, EPA, vitamina E, triptófano y melatonina, que mostró resultados favorables tanto en cognición global como en memoria.


Estos datos deben interpretarse con especial cautela. Las dos intervenciones se estudiaron en ensayos pequeños y, en el caso de la combinación multinutriente, el resultado procedía de un único estudio con una muestra muy reducida. Además, una combinación de varios componentes no permite determinar cuál de ellos explica el posible efecto o si existe una verdadera interacción entre todos.


En el caso de la melatonina, parte del beneficio podría estar relacionado con una mejoría del sueño. Dormir adecuadamente favorece la consolidación de la memoria, la atención y el rendimiento cognitivo, pero el trabajo analizado no permite confirmar que este sea el mecanismo responsable.


Vitaminas B: mejoría bioquímica, pero no necesariamente cognitiva


Las vitaminas del grupo B produjeron efectos claros sobre determinados biomarcadores sanguíneos. La vitamina B12, el ácido fólico y sus combinaciones redujeron los niveles de homocisteína y aumentaron las concentraciones de vitamina B12 y folato.


Esto confirma que la suplementación puede corregir alteraciones metabólicas o déficits nutricionales. Sin embargo, estas modificaciones bioquímicas no se acompañaron de una mejoría cognitiva constante. Reducir la homocisteína o aumentar el folato no equivale necesariamente a mejorar la memoria ni a prevenir la demencia.


Probablemente, los beneficios sean mayores en personas que presentan un déficit vitamínico, una elevación basal de la homocisteína o una situación nutricional determinada. El estudio no permite establecer qué pacientes responderían mejor, ya que no se realizaron análisis individualizados suficientes según el estado nutricional, los biomarcadores de enfermedad de Alzheimer o el perfil genético.


¿Debemos tomar suplementos para proteger el cerebro?


Los resultados ofrecen una señal moderadamente optimista, pero todavía NO justifican recomendar suplementos de manera generalizada para prevenir el deterioro cognitivo.

Algunos productos, especialmente el DHA y la vitamina D3, podrían beneficiar funciones concretas en determinados perfiles. No obstante, la certeza de la evidencia fue baja o muy baja para la mayoría de las comparaciones y muchos efectos desaparecieron al excluir los estudios pequeños.


Además, el trabajo no demuestra que los suplementos reduzcan el riesgo de desarrollar demencia, retrasen la progresión del deterioro cognitivo leve o mejoren la autonomía en la vida diaria. Todos ellos elementos clave para tomar la decisión de tomar estos suplementos.


En todo caso, la suplementación puede estar indicada cuando existe un déficit demostrado, una necesidad nutricional concreta o una recomendación médica individualizada. Fuera de estas situaciones, no debería considerarse un sustituto de las estrategias con mayor respaldo para mantener la salud cerebral: ejercicio físico regular, control de los factores de riesgo vascular, sueño adecuado, dieta equilibrada, actividad cognitiva y relaciones sociales.


La idea más interesante del estudio es que el futuro probablemente no estará en un suplemento universal, sino en intervenciones personalizadas según el estado nutricional, cognitivo y biológico de cada persona.



Referencias



Liu X, Yang C, Wang X, Liao H, Liu H, Ma J, Sun Y, Wang H. Nutritional supplements and cognition in healthy aging and mild cognitive impairment patients: a systematic review and network meta-analysis. The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease. 2026;13:100518. doi:10.1016/j.tjpad.2026.100518.

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